Hay dolores misteriosos en alguna parte del cuerpo, para el cual no tenemos explicación. No tenemos idea de cómo se originó el dolor, por que duele ese determinado lugar ni cómo tratarlo, a no ser tomando algún tipo de analgésico. Hay otros síntomas que vienen y van sin que tampoco entendamos, una erupción, o sarpullido, picor, etc.La diagnosis oriental es la práctica de entender cómo funciona el cuerpo en un plano muy profundo. Un sarpullido en la mano o un dolor misterioso en la pierna revela mucho de lo que está ocurriendo internamente. Cada uno dice algo sobre nuestro comportamiento o nuestra manera de pensar. La clave para interpretar estos síntomas misteriosos es aprender cómo y por donde circula la energía en el cuerpo. Esta es la comprensión de la diagnosis de los meridianos, otra clave más para leer el cuerpo.

Considerando una vez más las fuerzas del cielo y la tierra, el cielo hace llover energía electromagnética sobre la tierra en forma de rayos solares y otras radiaciones planetarias y estelares. Mientras tanto, la tierra está rodeada por energía electromagnética generada por sus polos norte y sur. En esencia, nuestro entorno, el aire mismo que respiramos, está cargado de energía: fuerza vital.

Estamos sobre la tierra y actuamos a modo de antena para las fuerzas electromagnéticas del cielo y la tierra, los cuales cargan nuestro cuerpo desde arriba y desde abajo. Esta energía electromagnética que inunda nuestro cuerpo se llama Ki en Japón, Chi o Qi en China, Prana en India. Esta energía es esencialmente vital que nos anima a cada uno.

El Qi circula por nuestro cuerpo por doce rutas o meridianos. Cada meridiano es como un rio de energía que se origina en un lugar concreto del cuerpo y sube o baja (depende del meridiano) hacia otro lugar. Estos doce ríos se Qi llevan fuerza vital a cada célula del cuerpo. Cuando el rio esta obstruido, la fuerza vital no puede llegar a una determinada zona del cuerpo y entonces las células, los tejidos y los órganos se asfixian por faltad e Qi; la consecuencia es algún tipo de síntoma.

En las primeras fases el síntoma es pequeño o leve; un sarpullido, una molestia o un dolor. Estos síntomas menores son la manera que tiene el cuerpo de decirnos que algo no va bien: la fuerza vital sustenta al sistema inmunitario para que destruya las bacterias o virus que tocan nuestra piel, como son las sustancias patógenas que entran en nuestro organismo cuando respiramos. Pero cuando la fuerza vital está débil, las células inmunitarias son incapaces de enfrentarse a las enfermedades fuertes y, por consiguiente, las substancias patógenas no tienen ningún problema para establecerse en el cuerpo. La consecuencia es la enfermedad, de una u otra clase.

Imaginemos un meridiano como un rio. Cuando hay una presa, el agua deja de fluir y una parte del rio se inunda mientras la otra se seca. Cuando un meridiano esta obstruido o estancado, una parte del cuerpo recibe demasiado Qi mientras que la otra parte recibe demasiado poco. El desequilibrio resultante hace super activo a un órgano, mientras que otro se aletarga o cansa con facilidad. A veces la persona tiene dolor en una zona concreta del cuerpo. No sabe porque tiene el dolor ni por qué lo siente en ese lugar determinado. Al saber por donde circulan los meridianos, podemos indicar cual meridiano u órgano es el afectado y entonces decidir la mejor manera de ayudar a esa persona a superar el problema.

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